La joya más cara del mundo.
Cuando sientas que lo tienes contigo. En tu mano.
Cuando haces un gesto sin darte cuenta… y aparece.
Cuando alguien se fija, se acerca, y te pregunta por él.
Cuando da igual lo que lleves, porque notas que lo llevas.
Cuando lo regalas… y ves los ojos de la persona que más quieres.
Cuando deje de ser tuyo para ser suyo.
Cuando piensen de dónde vino, y por qué.
Cuando se acuerdan de ti, estemos donde estemos.
Cuando algo deja de ser un anillo… y se convierte en una joya.
Cuando el valor supera a la plata o el oro.
Cuando lo tengas…
Lo sabrás.
Mi Xcultura más pequeña, pero la más grande
Ayer fue uno de esos días de jaleo fino.
Un día de esos en los que sientes que llevas la cabeza en modo “lista de tareas”.
Pero que te quiten lo bailao.
En la puerta de las extraescolares, mientras todo el mundo iba y venía, una mamá se me acerca y me suelta:
—Oye, ¿tomamos un café?
Nos sentamos. Empieza la charla típica de coles, horarios, curre etc.. caos diario…
Hasta que se queda mirando mi mano.
Mira el anillo.
Y me dice, medio en serio medio en broma:
—Perdona, pero… no puedo dejar de mirar ese anillo. ¿Qué es?
Ahí, en mitad del ruido, se para el mundo un segundo.
Porque ese anillo no es “un anillo”.
Es una Xcultura pequeña que llevo puesta.
Con las caras de mis dos hijas.
Lo modelé yo, detalle a detalle.
Cada rasgo, cada sombra, cada curva.
Es mi gran joya.
Es mi ancla.
Hay días en los que me siento invencible…
y otros en los que necesito mirar mi mano y recordarlo todo:
quién soy, qué es importante, por qué hago lo que hago.
Mientras le cuento esto me dice:
—Claro… es que los niños nos miran así todo el rato, ¿no?
Buscando que estemos. Que miremos. Que les veamos.
Porque en realidad, mientras un niño crece buscando nuestra atención…
Nosotros vamos buscando cómo no olvidar la suya.
Recordando a los seres más importantes de nuestra vida.
Esa mamá del café, cuando terminamos de hablar, se quedó un momento callada.
Miró otra vez el anillo y me dijo bajito:
—Es que… yo también quiero llevar a mis hijos así.
Y ahí lo vi claro:
No estamos hablando de joyería.
Hablamos de amor en metal precioso.
Si tú también quieres a tus seres queridos, a los más importante de tu vida,
quieres llevarlos contigo siempre, igual ha llegado el momento de que hagamos tu anillo.
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